jueves, 16 de febrero de 2012

Nosferatu, en contra de su propia desaparición.



En el 1922 donde el expresionismo en el cine empezaba tras la guerra, se rueda Nosferatu, el vampiro. Una historia basada en el libro de éxito de Bram Stoker, Drácula. Nosferatu es una película de origen Alemán, muda y las proyecciones en aquellas época eran bastantes básicas y rudimentarias, así que siempre existía una pequeña orquesta para poner música mientras el proyector avanzaba.

Murnau quiso hacer la adaptación del libro de Stoker pero su productora le resulto imposible hacerse con los derechos de Drácula y por ultima decisión le abrumo la idea de hacer su propia versión de la novela, pero vamos, una versión poco imaginativa puesto que es casi idéntica que el de la novela lo único que cambian son las ubicaciones, nombres y el propio Conde Drácula que se llama en la película Conde Orlok interpretado por Max Schreck que curiosamente su apellido significa en Alemán "miedo". Curioso reclamo cinecritico.

El enfado de la señora Stoker fue monumental, como cuando a un león le tocan lo suyo, se abalanzo sobre Murnau denunciándole por infracción de derechos de autor y lógicamente gano, por que son clavaditas.

El gobierno ordeno la destrucción de las cintas de Nosferatu, pero un pequeño número de copias se distribuyeron por todo el mundo y permanecieron escondidas por particulares, imposibilitando así por el resto de nuestras vidas su desaparición. Ahora mismo las copias que hay son copiadas de otras copias que a su vez se copiaron de copias disminuyendo así también su calidad, pero su perturbadora esencia aun sigue viva, dejándonos muchas escenas impactantes en el cine.

Han pasado 90 años desde que Murnau la rodó y aun puede recorrer escalofríos al ver a ese vampiro huesudo con unos dedos enormes y dos afilados colmillos en primera línea en busca de sangre y que, además, contempla una de las escenas mas puras en la historia del cine. Esa es la esencia del cine. La perfección 90 años después.

No hay comentarios:

Publicar un comentario